En plena era Nintendo, a mediados de los años 80, los salones recreativos rebosaban de arcades desarrollados por la empresa nipona. Se trataba de juegos de la llamada “Nintendo VS System“, desarrollados con la idea de poder ser jugados competitivamente por dos personas, los cuales progresivamente iban siendo convertidos a la, por aquel entonces, consola de videojuegos de Nintendo, la Nintendo Entertainment System. Podemos recordar una larga lista de títulos, convertidos ya en clásicos, como Tetris, Donkey Kong, Gradius, Castlevania, los cuales fueron ejemplos de juegos que aprovecharon el sistema versus para adueñarse de las salas de juego de mediio mundo. En medio de tantos colosos como son los mencionados, fue realizado un juego que por su jugabilidad Made in Nintendo y el aprovechamiento de sus básicas reglas de juego se convirtió en uno de los más divertidos de la época, pese a no contar con una popularidad tan grande.
Vs. Balloon Fight fue lanzado al mercado de los arcades durante el año 1984. Inspirado clarísimamente en el clásico Joust, de Williams Electronics (arcade de 1982), nos colocaba a los mandos de un pequeño personaje equipado con dos globos, capaz de elevarse mediante la pulsación repetida de un botón. Aprovechando la ley de la gravedad el jugador debía hacer explotar los globos de los enemigos, colocándose sobre ellos y “pisándolos” para hacerlos desaparecer. Una vez eliminados los globos del enemigo, tan sólo hacía falta tocar a los villanos para eliminarlos de la partida y hacerse con una cierta cantidad de puntos. Esto con la mayor rapidez posible, ya que los enemigos eran capaces de regenerar sus globos en pocos segundos si el jugador no era capaz de eliminarlos por completo.
Las fases se constituían de forma estática, sin scroll alguno. Los enemigos se situaban sobre diversas plataformas distribuidas por la pantalla, haciendo cada vez más dificil para el jugador acceder a destruir los globos enemigos con el paso de los niveles, debido a las diferentes situaciones de los obstáculos. Además, para añadir un plus de dificultad al asunto, la parte inferior de la pantalla estaba dominada por un lago habitado por una horrible y hambrienta criatura, que no dudaría en hacernos servir de cena en caso de vernos pasar volando bajo.
Además de las fases regulares del juego, existían fases de bonificación en las cuales debíamos recoger el mayor número de globos posible, los cuales salían de varias chimeneas dispuestas en la parte inferior. Un buen añadido que sin duda refrescaba la jugabilidad entre pantalla y pantalla.
Al año siguiente aparecía Balloon Fight en los sistemas domésticos, incluyendo un jugos modo extra llamado Balloon Trip, que consistía en recorrer una extensa pantalla llena de obstáculos, usando nuestra habilidad a los mandos del personajillo volador. Este nuevo modo sí hacía uso del scroll y se convertía en un juego casi independiente, ya que proporcionaba una diversión muy pareja a la conseguida en el modo de juego principal.
No sé por qué motivo este juego no gozó de la misma popularidad de, por ejemplo, Ice Climber, pero vale la pena echarle unas partidas para recordar viejas sensaciones. Podéis degustarlo en la web del emulador virtualnes, además de mucho otros juegos interesantes de la misma época.
Victor Casado
