Recordando un viejo debate que circula por los foros desde hace un tiempo, estuve dandole vueltas al tema de si los videojuegos, el sistema de ocio de mayor crecimiento en las últimas dos décadas, pueden ser considerados como forma de arte.
Generalmente me he encontrado, a la hora de buscar opiniones sobre el tema, con que la posición de uno y otro bando es “SÍ, son arte” y “No, no son arte”. Blanco o negro. Café o té. A riesgo de ser acusado de no mojarme, pienso que la respuesta correcta sería “Sí, pueden serlo”. Me explico.
Partamos de la idea de que los videojuegos son formas de ocio electrónico cuya función capital es entretener. Nada nuevo, si extrepolamos esta sentencia al mundo del cine, considerado el arte del siglo XX. Pero también ésta ha sido en gran parte una función de la pintura y la música, en todas las épocas. Se tiende a pensar que, hablando de música clásica, todas las obras de artistas como Bach, Mozart o Schubert, por citar algunos, son merecedoras de ser nombradas como obras de arte. Evidentemente, muchos de los trabajos de estos genios no tenían mayor función que hacer disfrutar de la música al público de la época. ¿Por qué, entonces, se trata de argumentar que los videojuegos no son arte usando como ariete ese componente intrínseco, que es el ocio?
Me sorprenden argumentaciones como las de Hideo Kojima (Snatchers, Metal Gear Solid), un genio del sector que ha triunfado en casi todos sus proyectos. Segun el conocido diseñador de videojuegos, los videojuegos no son un arte debido a que su función es la de “brindar un servicio de diversión”. Una declaración que me aterra sobremanera por la dictatorial generalización con la que habla de los videojuegos. Comprendo de todas formas que Kojima tenga este punto de vista, puesto que dificilmente puedan considerarse como obra de arte alguna de sus obras. Y no lo digo por falta de calidad, ya que nadie le va a discutir la grandeza a sus Metal Gear o sus Zone of the Enders, pero son juegos más orientados a convertirse en best sellers de masas que en genialidades artísticas. Es como si John McTiernan o John Woo manifestaran que el cine no es un arte porque La jungla de Cristal o Face Off son mero entretenimiento. ¿Y el cine de Bergman, Antonioni, Kubrick o Lynch? Hay vida más allá del mero blockbuster, señor Kojima.
El sector del videojuego tiene una gran capacidad para llegar a cualquier tipo de público. El problema es que las grandes cabezas de este mundo piensen más en las ventas (algo que no critico, pues del aire no se vive) que en la singularidad o la genialidad. Por ello, probablemente el arte en los videojuegos pueda llegar a hacerse patente en las iniciativas más indy. Abramos los ojos: los videojuegos tienen mayor capacidad que cualquier otro medio de introducirnos de lleno en el ambiente de la obra. Son como una ópera en la cual se mezclan todas las formas de arte: música, literatura, cine…No todos los videojuegos son arte, como no lo son todas las partituras o todos los cuadros. Pero algunos pueden serlo. Sobradamente.
Victor Casado